Blockchain electoral al rescate de las democracias

Optar por una tecnología blockchain electoral puede ser el último salvavidas que las democracias están necesitando para recobrar su sitial como sistema ideal de organización política y social.

Tanto la teoría como la praxis política han sustentado en lo «perfectible» uno de los principales atributos de la democracia. Esa posibilidad de perfeccionarse es lo que ha permitido que continuamente se le den nuevas oportunidades a la democracia, ante sus continuos fracasos.

blockchain electoral

Uno de los principales escollos que las democracias han debido salvar ha sido la fragilidad de sus sistemas electorales: registro, votación, escrutinio, proclamación, verificación y auditoria de los resultados.

Basándose en sistemas centralizados, sean manuales o electrónicos, los sistemas electorales existentes terminan generando grandes dudas en el electorado en cuanto a la veracidad y pulcritud de los resultados, deslegitimando en muchos casos los gobiernos e incentivando la poca participación del electorado o abstención.

Si bien no queremos afincarnos y hacer fuego con la leña de los barcos del voto manual y del voto electrónico que, en la medida de sus escasas posibilidades, nos han traído hasta aquí, lo cierto es que su vida útil ya se cumplió y urge la necesidad de un cambio en los procesos electorales, que es donde se fundamentan las democracias. 

Las democracias requieren de una metodología que sea a su vez la garantía misma del proceso, que les otorgue: transparencia, seguridad e inviolabilidad del sistema (que no se pueda hackear), eficiencia, confiablilidad, con resultados en tiempo real y cien por ciento auditable.

Blockchain electoral como futuro de las democracias

blockchain electoral

Con un blockchain electoral quedará claro que la tecnología de la cadena de bloques está muy lejos de ser solo financiera; que si bien comenzó con la criptomoneda Bitcoin, sus aplicaciones en la vida en general no tendrán límites.

Un blockchain electoral reemplazará la confianza en las juntas, colegios o consejos electorales, centralizados y blindados, por la verdad matemática de una contabilidad, distribuida, descentralizada y compartida.

El voto con un blockchain electoral será seguro, a prueba de fraudes, más rápido, en directo, esté donde esté el elector; auditable por todos los participantes: candidatos, partidos políticos, testigos, gobiernos, organismos multilaterales, periodistas y, por supuesto, por cada elector, que podrá comprobar que su voto se corresponde con la opción escogida haciendo una consulta a la base de datos, gracias a la criptografía asimétrica y a su identidad digital única.

El principio de «un elector un voto» se ampliará a terrenos de la seguridad donde «un elector un nodo», con al asiento de todo el proceso electoral, incluida la auditoria en tiempo real que llegará al rescate de las democracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *