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Colocar o poner – Jaque a la riqueza del español y a la RAE | Colocarismo

Asombra ver cómo el uso de los verbos colocar y poner tienen en jaque la riqueza del idioma español y a la misma RAE en un proceso que va más allá de la adaptación natural del idioma a los cambios progresivos y seculares por su uso vivo y cotidiano.


Redacción: Jabier Portillo | Venezuela, Miércoles 6 de julio de 2022. Publicado a las 10:00 pm.

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El uso excesivo, exagerado y multipropósito del verbo colocar, donde ha sido común usar el verbo poner, es una pandemia que ataca desde la raíz la riqueza del idioma español y se expande sin control en todo el mundo hispanohablante, tanto en el lenguaje coloquial como en el académico, tanto en el escrito como en el oral, y socava hasta las entrañas de la RAE.

Verbo colocar pone en jaque riqueza del español y a la RAE | Colocarismo
Verbo colocar pone en jaque riqueza del español y a la RAE | Colocarismo

Índice de contenido

    Cómo es mejor decir en español: poner o colocar | RAE

    Tal vez usted haya notado que existe una aceptada propensión actual al uso del verbo colocar para describir una infinidad de situaciones donde otrora se usaba preferentemente el verbo poner: coloca el vaso en la mesa, coloco el niño en el piso, por ejemplo.

    Es importante apuntar, antes de proseguir, que la RAE recoge 44 acepciones del verbo poner y solo 6 del verbo colocar, y solo en uno de los casos el verbo poner y colocar serían casi sinónimos.

    En tal sentido, debemos enfatizar que poner y colocar no son en esencia sinónimos, pese a los errores que fundamentan esa creencia y a la sutileza de su diferencia.

    Actualmente se pone colocar para lo que sea

    El uso del verbo colocar donde usualmente se usaba poner ha llevado a oír expresiones que rayan en lo caricaturesco: colocar la mesa en su santo lugar (en la canción infantil del Arroz con Leche), se me colocó la piel de gallina, colóquense de pie (pide el orador a la audiencia) en vez de levántense o párense, colócate los zapatos (dice la mamá al hijo), está colocando gasolina (explica la esposa por el paradero del marido), etc.

    Estas y muchísimas otras expresiones y usos rebuscados e hipercorrectivos del idioma español se están propagando como el fuego en la seca sabana de la lengua, avivado por el viento del lenguaje oral, arrasando con la diversidad y riqueza del cuarto idioma más hablado en el mundo, en total por unas 580 millones de personas.

    Y usted y yo somos protagonistas de este fenómeno cuando colocamos colocar cada vez que abrimos la boca. Fenómeno que llamaremos “colocarismo”.

    Uso descontrolado del verbo colocar más allá de poner

    Si la invasión patológica del verbo colocar se circunscribiera solamente a intentar desplazar y sustituir al verbo poner no sería una gran novedad. Muchos escritos han abordado este tema y explican con mucha propiedad la disputa entre poner y colocar.

    Lo más grave de la epidemia del uso exagerado del verbo colocar es que se está usando para sustituir casi cualquier acción que se refiera a “la acción final por la cual un sujeto cambia o modifica el lugar o sitio de un ente de donde se encuentra a otro lugar o sitio”; que pudiera ser la definición original del verbo poner, además de sus derivaciones y similares.

    Pero más allá de pretender sustituir al verbo poner y hacerlo quedar como el feo de la fiesta (tal vez por aquella broma infantil de que solo las gallinas ponen), el verbo colocar se está usando en vez de los verbos: poner, anteponer, proponer, disponer, ubicar, determinar, extender, abrir, instalar, exponer, imponer, erguir, sembrar, plantar, sustituir, definir, estructurar, determinar, imprimir, subyugar, albergar, introducir, surtir, depositar, vestir, tapar, instalar, escanciar, escribir, agregar, usar, concentrar, ordenar, plasmar, desordenar, firmar, arreglar, componer, envolver, juntar, echar, levantar, hacer, situar, tender, arrodillar, arreglar, parar, posar, incrustar, insertar, guardar, introducir, optar, etc, etc, etc.

    Muchos dirán que lo mismo podría decirse del verbo poner, sin embargo debemos admitir que un daño no es la mejor manera de reparar otro daño.

    El principal responsable del colocarismo es la RAE

    Le pareció correcto a la RAE, y de seguro es la mejor opción, acoger la definición tautológica al referirse al verbo poner y al verbo colocar asimilándolos como sinónimos casi idénticos en la primera acepción de cada uno: Colocar es poner a alguien o algo en su debido lugar y Poner es colocar en un sitio o lugar a alguien o algo.

    Ante tal evidencia es muy difícil apagar el fuego que consume las riquezas del español. Le tocará a la misma Real Academia Española desanudar la maraña que pudiera justificarse desde sus páginas sobre el uso correcto de los verbos poner y colocar, más allá del principio de la simplicidad de la lengua.

    Cómplices mediáticos del colocarismo

    Para terminar, agreguemos que los traductores del inglés al español de las producciones audiovisuales que consumimos por televisión e internet, y que absorben nuestro mayor tiempo en la actualidad, han asumido el “colocarismo” como la norma, por lo cual el verbo poner y todo verbo que se les antoja es sustituido por el verbo colocar.

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