Tuve la suerte de conocer a Juan Félix Sánchez, una foto donde el carga a mis niñas junto a mi esposa es uno de mis trofeos de vida, esto fue aproximadamente en 1995. Gloria a este insigne venezolano cuyo legado es que nuestro futuro descansa en nuestras propias manos, nuestro esfuerzo y convicción de construir el país que queremos. Hombres como Juan Félix Sánchez nunca mueren, permanecen vigilantes añorando que sigamos su ejemplo.

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